
- Desglosar las habilidades en partes más pequeñas y desarrollarlas
- Desarrollar constantemente la habilidad en niveles cada vez más complejos
- Ser atento y consciente al recibir retroalimentación de tus errores y mantener la intención de seguir avanzando hacia la maestría
Se vuelve muy claro qué es el juego consciente, son esfuerzos meticulosos con el objetivo de analizar detalladamente la habilidad y dominar cada parte de ella.
Estos consejos funcionan perfectamente para aprender una melodía musical, ¿pero qué pasa con el póker? En el póker no existe algo como la práctica. Solo puedes aparecer de alguna manera (a menos que juegues con dinero ficticio). Un pianista puede ensayar su actuación cientos de veces antes de un recital en el Carnegie Hall, pero para un jugador es imposible intentar hacer un tiro contra Jungleman, a menos que realmente juegue contra él. ¿O tal vez sí es posible?
Esta pregunta me atormentó durante mucho tiempo. ¿Qué es la práctica en un juego donde todo es tu actuación? ¿Podría ser el póker una excepción a las ideas tradicionales de maestría? Finalmente llegué a la conclusión de que, aunque el póker tiene ciertos matices únicos, otras reglas deberían aplicarse como en cualquier otro campo. El póker tiene sus propios complementos cuando se trata de práctica consciente, como el aprendizaje o ver videos (ya discutimos esto antes). Pero eso no es suficiente. 
Así que, no basta con simplemente acumular 10,000 horas. Debe ser un juego activo. Debes escuchar la retroalimentación que viene del póker y usarla para hacer ajustes en tu juego. Si quieres que cada sesión te acerque a tu objetivo, debe ser consciente, inteligente, con esfuerzos medidos para seguir y mejorar tus debilidades. De todos los jugadores que rápidamente suben de límites, solo he visto dos tipos: los primeros “invierten” muchas horas en poco tiempo, los segundos están fuertemente decididos a mejorar y seguir sus habilidades. La experiencia y la determinación son los únicos caminos viables hacia la maestría.